Biocitizen - Chile

Escuela de Filosofía Ambiental de Campo

Sobre Biocitizen Chile

Biocitizen es una escuela que se especializa en Filosofía Ambiental de Campo (FEP), ofreciendo programas de educación al aire libre para estudiantes entre 6 – 16 años en la ciudades de Viña del Mar, Concón y alrededores. Nuestro objetivo es ayudar a los estudiantes a explorar, percibir y comprender los ecosistemas que habitan de manera divertida, llevándolos a ser embajadores de la Naturaleza.

Filosofía Ambiental de Campo

La Filosofía Ambiental de Campo (FEP) es una pedagogía que lleva a los estudiantes al aire libre para investigar lo que les rodea de manera física, activa y experiencial. Lo que descubren es que el entorno está vivo, de que hay cientos de especies que coexisten en los ecosistemas que exploramos y que sus propias vidas están interrelacionadas con todos esos cohabitantes y flujos de energía.

Cuando los estudiantes aprenden, a través de la experiencia, cómo son construidos por la Naturaleza, se sienten llamados a cuidarla, reflejándose en actos de cuidado, respeto y amor,  porque han aprendido que ellos mismos son parte de la Naturaleza.

Un día con Biocitizen

Nuestros días son divertidos y activos, y están diseñados para “conectar” al estudiante con la Naturaleza, al ponerlo en contacto directo y participativo con los ecosistemas, las infraestructuras y las historias que lo rodean.

¿Por qué Caminamos?

Las actividades esenciales de Filosofía Ambiental de Campo son interactuar con nuestro entorno y leerlo. Este compromiso ambiental aumenta las habilidades de percepción de nuestros estudiantes, estimula su investigación crítica e inspira la imaginación creativa. Caminar en la naturaleza contrarresta directamente los efectos del “trastorno por déficit de la naturaleza” y lleva a los estudiantes a sus límites cognitivos, intelectuales y físicos. Es allí, en esos bordes, donde se puede encontrar el crecimiento. 

Nuestros Principios guías

Asombro – a través de la relación directa y experiencial con los ecosistemas, sus especies y relaciones, los estudiantes experimentan el asombro: la emocionante alegría de observar y explorar las maravillas de la Naturaleza

Conexión: cuando el análisis ecológico se suma a nuestro momento de asombro, los alumnos conectan su propia salud y disfrute con la salud de los ecosistemas. De este modo, la inmersión biótica revela cómo estamos constituidos por nuestro entorno y como este se expresarse a través de nosotros.

Conservación – Cuando se establece esta conexión, la ética de la autopreservación se extiende más allá del individuo, llegando hacia la comunidad biótica, hacia la Ética de la Tierra. Entonces somos capaces de responder a nuestro llamado natural de cuidar los ecosistemas que nos sostienen a través de acciones de cuidado, respeto y protección de la Naturaleza.

A través de los programas FEP, nuestros alumnos amplían su conciencia de sí mismos hacia el exterior, hacia los demás organismos vivos que hacen posible nuestra vida. Aprenden sobre conservación -el cuidado sustentable de los lugares- al tiempo que profundizan sus conexiones con estos espacios naturales a través de experiencias significativas de asombro. Eso es ser un Biocitizen.

Profesores

Vicente Gallardo

Co-Director Regional Biocitizen Chile / Educador

Vicente Aguirre Diez

Director Regional Biocitizen Chile / Educador
"Hay dos cosas que me interesan: la relación de las personas entre sí y la relación de las personas con la tierra". ~ Aldo Leopold: su vida y obra
Lugar

Chile

Director

Vicente Aguirre Diez

Fundada

2019

0
Estudiantes

¿Qué es ser un Biocitizen?

La palabra “biocitizen” es una contracción de “ciudadano biótico”, un término que Aldo Leopold (1887-1948) usó en su libro “A Sand County Almanac”. Leopold fue uno de los primeros administradores de vida silvestre de nuestra nación (EEUU) , cofundó la Wilderness Society y es ampliamente reconocido por concebir la “ética de la tierra”:

“Una cosa es correcta cuando tiende a preservar la integridad, la estabilidad y la belleza de la comunidad biótica. Esta mal cuando tiende a lo contrario.”

Leopold llegó a esta conclusión mientras se desempeñaba como Supervisor Forestal del Bosque Nacional Carson en el norte de Nuevo México. Siguiendo las prácticas estándar de gestión de caza de principios del siglo XX, exterminó a los lobos para aumentar la población de ciervos para los cazadores. Sin depredadores, la población de ciervos se disparó-  para luego colapsar debido al sobrepastoreo y la desertificación. Leopold se sorprendió al ver lo que había hecho. Cuando llegaron las tormentas eléctricas, observó cómo las capas superiores fértiles se arrastraban desde las montañas hacia los ríos, ya que no había plantas vivas para detener la erosión. Sabiendo que las estrategias de manejo que aprendió en Yale habían fallado, un Leopold arrepentido miró al lobo ahora con profundo respeto, apreciando su papel clave en el mantenimiento de la “comunidad biótica” por la que se le pagaba por cuidar. ¡El lobo, se dio cuenta, era un mejor administrador de vida salvaje que él!  (Ensayo “Pensando como una montaña” de Aldo Leopold)

Este descubrimiento (hecho afuera, no adentro) lo llevó a cuestionar supuestos no probados sobre cómo la humanidad encaja en los diseños de la naturaleza. Utilizó lo que aprendió para ayudar a su cultura a descubrir y valorar la biodiversidad, y a la gran familia de vida en la tierra a la que pertenecemos.

Leopold distinguió entre dos formas en que los estadounidenses se relacionan con la naturaleza, una típica de la cultura pionera y otra emergente que se dedica a habitar la tierra de manera sostenible. “Vemos repetidas las mismas paradojas básicas: el hombre conquistador versus el hombre ciudadano biótico; la ciencia como el filo de la espada versus la ciencia como el reflector de su universo; la tierra como esclava y sirviente versus la tierra como organismo colectivo “.

Su ciudadano biótico es nuestro biocitizen, una persona que promulga la ética de la tierra en la vida cotidiana, que se comporta como un “miembro común y ciudadano” de una comunidad biótica que “incluye suelos, aguas, plantas, animales o colectivamente: la Tierra. “

Basándose en el legado de ideas e intenciones de Leopold, que a su vez están profundamente arraigadas en la filosofía occidental, Biocitizen ofrece a los estudiantes una introducción práctica a la “interpretación ecológica de la historia” en sitios donde pueden percibirse a sí mismos y a la tierra como un “organismo colectivo.”

Ciudadanos bióticos, coronavirus, Gaia

En la sabiduría antigua, tanto en sociedades orientales, occidentales e indígenas, existe como concepción compartida la importancia del vivir el día a día, y de como esta práctica da forma a la percepción del mundo y de nuestra propia realidad finita como seres vivos y conscientes. Las sociedades, como fenómeno inherentemente humano, se construyen asimismo...
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Lo que enseñamos

La escuela Biocitizen es una escuela leopoldiana que se especializa en enseñar el “organismo terrestre” a través de la Filosofía Ambiental de Campo (FEP). La palabra “biocitizen” es una contracción de “ciudadano biótico”, un término que Aldo Leopold (1887–1948) usó en A Sand County Almanac, un texto que forma la base para la Ecología Profunda. Leopold fue uno de los primeros administradores federales de vida silvestre de nuestra nación, cofundó la Wilderness Society y, en respuesta a los impactos ambientales de nuestra cultura, es ampliamente celebrado por concebir la “ética de la tierra”:

“Una cosa es correcta cuando tiende a preservar la integridad, la estabilidad y la belleza de la comunidad biótica. Está mal cuando tiende a lo contrario.”

El biocitizen  es una persona que cumple con esta ética. Nuestra escuela crea a través de un currículo de FEP basado en la investigación que combina el aprendizaje de libros y la instrucción de los profesores,  con la experiencia en terreno dirigida a temas ambientales, en cualquier lugar.

Inculcamos a los estudiantes con la información ecológica, cultural y existencial que necesitan para comprender lo siguiente  1) “dónde están es quienes son” y  2) que su lugar está vivo, que es una parte de un organismo terrestre (una cuenca hidrográfica, una ecorregión, bioma-hábitat). Con ese entendimiento, la ética de la tierra tiene sentido y puede ser respeta y practicada.

Cómo enseñamos

Enseñamos en las aulas con textos de la manera tradicional, pero lo que hace que nuestra escuela sea especial es que nuestros planes de estudio FEP llevan a los estudiantes a las aulas al aire libre – “lugares” – y, a través del método peripatético, investigan su historia biocultural.

No importa la edad de nuestros estudiantes: estamos en una búsqueda del tesoro; somos detectives; somos cazadores-recolectores; somos narradores de historias; estamos activos, interpretando el lugar forma física, intelectual, estética y emocionalmente. Podemos plantear los temas y las preguntas, o podemos dejar que los alumnos las planteen, pero los maestros deben orientar la investigación para que revele la historia biocultural en la que se basa la propia historia de nuestros alumnos.

Los profesores de biocitizen dominan la historia del lugar que investiga la clase. Los profesores deben saber la mayor parte de la historia biocultural del lugar que puedan, y parte de ese conocimiento es saber: ¿cuál es la mejor, más interesante y desafiante forma de recorrerlo? ¿Dónde descubrirán más nuestros estudiantes? Ahí es donde los llevan.

Un plan de estudios de FEP se puede ejecutar en cualquier lugar, en la naturaleza o en la ciudad; porque es una lectura de signos expresados ​​naturalmente y símbolos expresados ​​culturalmente. La historia del lugar se articula a través de estos signos y símbolos: eso es lo que los biociudadanos (aprenden a leer).

Enseñamos el entorno de la misma manera que los profesores de inglés enseñan literatura: leyéndola con los alumnos y haciéndoles escribir sobre ella (es decir, volver a presentar a través de símbolos lo que la naturaleza expresa como signos). Sin embargo, el medio ambiente no es un libro. Es la realidad misma. Y cuando lo enseñamos, volvemos siempre a la ética de la tierra, imaginando y modelando la historia en la que queremos vivir, porque vivimos en historias tanto como vivimos en el organismo terrestre. Enseñamos como lectores y escritores de la realidad; así es como enseñamos. Eso es lo que nos hace especiales a nosotros y a nuestra escuela.

Por qué enseñamos

Biocitizen existe como una corporación sin fines de lucro para emplear maestros capaces de usarla como un espacio conceptual para la experimentación heurística, pedagógica y educativa, para lograr el objetivo leopoldiano de promover una forma biocultural,  entender la realidad histórica  mientras se inculca culturalmente la ética de la tierra.

En este momento, la epistemología de nuestra nación (su estructura de conocimiento y valores) se está desintegrando, y Biocitizen puede desempeñar un papel de liderazgo en el desarrollo y la ejecución de los planes de estudio de FEP. La FEP es importante porque la mayoría de las personas no saben dónde están (por ejemplo, de dónde provienen sus recursos esenciales, cuál es la historia del lugar en el que habitan, etc.). A medida que la megamáquina, nuestra combinación actual de humanidad y tecnología combinadas, se desmorona, la perspectiva biorregional que cultivamos será muy valiosa. Sobrevivir en un lugar alguna vez significo conocerlo; los biociudadanos conocerán su lugar.

Enseñamos a aprender.

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Biocitizen, Inc., Concon, Chile

vaguirre@biocitizen.org

Los Arrayanes 1264
Concon, Region de Valparaiso
Chile

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